En los últimos años se han prestado muchos apoyos al empleo de las personas con discapacidad
intelectual lo que ha permitido que tengan una mayor presencia en la comunidad y ha aflorado su
lícito deseo de vivir de forma independiente.
Cada vez son más las personas con discapacidad intelectual que de forma autónoma o a través de
sus familias, exigen que se les faciliten los apoyos para alcanzar este derecho.
El movimiento asociativo se ha hecho eco de esta necesidad y desde la década de los 80 empiezan
a impulsarse los primeros pisos tutelados pero a día de hoy, todavía son pocas las iniciativas para
promover la existencia de vivienda independiente diseñada por los propios usuarios.
Vivir de forma autónoma e independiente sin apartarse de su entorno habitual no supone sólo un
beneficio para la persona con discapacidad intelectual, sino que es una ahorro para la comunidad al
no tener que ocupar plazas residenciales específicas.
Con este programa pretendemos dar respuesta a las necesidades planteadas por mujeres y hombres
con discapacidad intelectual mayores de 18 años que desean vivir de forma autónoma. Todas las
actuaciones desarrolladas a través del mismo parten los siguientes principios:
-
Independencia individual
Supone que las actividades del programa se definen en el marco de la planificación
centrada en la persona.
-
Autonomía
Se parte del diseño y la estructuración de las acciones para que incrementen y favorezcan el
derecho a la autonomía de la persona con discapacidad intelectual independientemente de las
necesidades de apoyo que requiera.
-
Flexibilidad ante lo específico
Aceptando que cada condición de la discapacidad es tan singular como el individuo que la
posee y considerando sus circunstancias en el tiempo y forma en que requiere los servicios del
programa.