Las ONG consiguieron en 2008 un hito sin precedentes. Lograron que el 46,8% de los contribuyentes marcaran la casilla de Fines Sociales -sólo o conjuntamente con la de la Iglesia católica-, en la declaración de la renta que presentaron en 2008, según datos que ha facilitado el Ministerio de Economía y Hacienda.
30 de junio de 2009.
El porcentaje representa un incremento del 2,54% respecto al total registrado el año anterior y
significa el mayor creminiento en la marcación de la casilla de Fines Sociales registrado desde
1999. De acuerdo con los datos de Economía y Hacienda, el porcentaje de contribuyentes que no
marcaba ni la casilla de Fines Sociales ni la de la Iglesia católica se redujo en 2,5 puntos, de
los que 1,5 ha ido a la casilla de Fines Sociales y 1 a la doble casilla (Fines Sociales + Iglesia
católica)
La recaudación con destino a Fines sociales se disparó a a244 millones de euros en 2008, debido
al incremento de contribuyentes que marcaron la casilla y al incremento del 0,52 al 0,7% del
porcentaje del Impuesto sobre la Renta de las personas Físicas destinado a financiar proyectos de
interés social. Dicho aumento obecede también a la campaña informativa desarrollada por primera vez
de forma conjunta por tres de las mayores redes de ONG del país: Plataforma de ONG de Acción
Social, Plataforma del Voluntariado de España y Plataforma de Organizaciones de la Infancia.
Gracias a los fondos recadudados, las ONG realizan cada año miles de proyectos en nuestro
país que ayudan a mejorar la situación de unos cinco millones de personas pertenecientes a
colectivos más vulnerables, y cientos de proyectos de cooperación internacional en todo el
mundo.
La campaña de la renta de este año,
que finaliza hoy, será el punto de partida de una nueva acción conjunta entre las Plataformas de
ONG mencionadas con anterioridad y a las que se suma la Coordinadora de ONG de Desarrollo-España,
para que se incremente del 0,7% al 1% la cuota íntegra destinada a través de la casilla y
solicitarán que la Administración fije un mínimo para dotar a los programas de acción social de
forma que no dependan de la recaudación final obtenida. Se trataría en definitiva de que estos
proyectos se financiaran a través de los presupuestos generales del Estado.