


Entrevistas del 2008
“EL PROGRAMA SE SOSTIENE PORQUE CONTAMOS CON EL VOLUNTARIADO”
Celestino Abad, “Celes”, es el responsable del servicio de respiro de la Fundación Gil Gayarre, entidad que se encuentra inmersa en la celebración de su 50 Aniversario. El trabajo que vienen realizando en el desarrollo del programa RESPIRO desde hace ocho años ha sido seleccionado como Buena Práctica y estará en el 4º Encuentro de Buenas Prácticas FEAPS que se celebrará en Las Palmas en el mes de noviembre.
Madrid, 4 de agosto de 2008.
¿Qué volumen de respiros ofrece la Fundación Gil Gayarre?
En la actualidad tenemos respiros todos los fines de semana del mes, todos los puentes, todos
los períodos entre vacacionales y vacacionales… siempre como programa de respiro, en el que la
clave es la familia, aunque también suponga que nos ocupemos de la persona con discapacidad.
Tenemos mucha demanda, desde FEAPS también nos derivan muchos casos porque los recursos son
limitados.
Hablando de recursos, vosotros contáis con uno específico para ofrecer este servicio de respiro…
Si, nosotros utilizamos durante todo el año un chalet en plena sierra de Madrid, en
Galapagar, con 2000 metros, piscina… Tenemos otro en La Cabrera que sólo utilizamos en verano
porque no teníamos calefacción pero que estamos terminando de instalar y ajustar gracias a la
colaboración de las familias.
¿Cómo se puso en marcha el respiro en la Fundación?
A partir de unos cuestionarios de calidad sobre satisfacción y demandas que
hicimos a las familias surgió este tema, que era prioritario a pesar de que cada uno lo llamaba de
una forma distinta: guardería, entretenimiento… En 1999 comenzamos a diseñar y valorar cómo
podíamos ponerlo en marcha. Decidimos comenzar poco a poco ofreciendo dos fines de semana a l
mes con un grupo de 10 niños para el área educativa y personas adultas para centros ocupacionales y
demás servicios. Con esa estrategia y movilizando al voluntariado para que no encareciese el coste
fuimos pasando a tres fines de semana… Desde entonces ha ganado en cantidad y en calidad, puesto
que se ha profesionalizado incluyéndose dentro del organigrama, con un coordinador propio y una
serie de profesionales y voluntarios. De estos últimos movilizamos más de 250 al año. La estructura
de las administraciones locales también ha contribuido al desarrollo del programa.
¿Se puede considerar el voluntariado como uno de los aspectos novedosos de vuestro programa?
Hemos formado al voluntariado, hecho un manual de acogida, formación seguimiento y
valoración. Todo esto hace que el respiro sea una punta de lanza de la Fundación. El voluntariado
forma parte esencial dentro de la estructura no sólo del programa respiro sino de la entidad. Hemos
conseguido que no sea sólo un cuerpo que viene trabaja y se va, sino que ha participado de los
planes de acción junto a profesionales y familias. El voluntario colabora con el profesional,
ofreciendo el enriquecimiento de un joven que se entrega y da con generosidad… En definitiva
les enriquece a ellos y el programa se sostiene porque viene el voluntariado, si no, no podríamos
porque las ayudas no cubren.
¿Y la familia qué satisfacción tiene de este servicio?
Vivieron el inicio con recelo pues dejaban a su hijo con gente que no conocen. La diferencia
está en que se fían de la entidad. Somos la Fundación Gil Gayarre y en ese sentido tenemos el peso
de la seriedad y el rigor para cualquier cosa. Las familias están encantadas, y así nos consta por
los formularios de satisfacción que pasamos cada dos meses para valorar todos los aspectos del
programa. Nosotros aspiramos a que sea un programa flexible, abierto, rápido en la solución porque
la familia necesita el respiro ahora. Cuando te viene la familia y te dice que por primera
vez ha dormido doce horas seguidas, eso tiene un gran valor.
¿El futuro?
Vamos hacia los respiros por horas. Que el apoyo vaya al entorno, a las actividades de
la persona, en su casa, en su familia… para de verdad integrar. Eso es una gran apertura porque no
supone sacarles, traerles… sino estar al lado de ellos.
¿Qué tenéis previsto para alcanzarlo?
Hablamos de una gran agencia externa que todavía no hemos podido realizar pero estamos
en ello. Se trata de tener una serie de monitores disponibles para dar respuesta en cualquier hora
del día a la necesidad de la familia. Se están dando pasos en ese sentido, trabajando con
FEAPS y el Ayuntamiento de Pozuelo. La apertura externa es lo más inmediato. Los nuevos retos de
calidad de servicio van por ahí. La familia quiere que su hijo participe de su entorno. Y ese
respiro se lo merece la familia. Si las entidades conseguimos prestar este servicio
transversalmente coordinados a través de FEAPS la familia será la gran beneficiada.
El problema es que la demanda no deja de crecer. En los países nórdicos se empieza a trabajar
con una fórmula que implica en el respiro a los profesionales, que decidan que un fin de semana
cada cierto tiempo se llevan a una persona a su casa. Es algo que ya hacen de vez en cuando las
propias familias.
© - 2005 - FEAPS MADRID
Federación de Organizaciones en Favor de las Personas con Discapacidad Intelectual de Madrid